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Maratón de Valencia 2017

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Un año más volvemos a Valencia, a la “ciudad del running. Después de la edición de 2016 donde acompañé a Adri a hacer su MMP en maratón bajando de las 3h20′, llegaba para correr mi 5º Maratón de Valencia (2006, 2012, 2014, 2016) con un par de objetivos bastante marcados, siendo uno mucho más ambicioso y otro más real, pero no sencillo.

Valencia: Primera maratón (2006) VS. Última maratón (2016)

El primero, intentar estar lo más cerca posible de las 2h50′, pensando que se podía conseguir entrar en meta en 2:52′-2:53′ puesto que en las carreras previas que he utilizado como test para la maratón, el ritmo había sido ese o incluso un poco más rápido (Medio maratón de Lisboa y Volta a la Foia). Este era el objetivo ambicioso. Y por otra parte, el segundo objetivo, el más “real”, era mejorar mi mejor marca personal en maratón, conseguida en Valencia en 2014 con un tiempo de 2h57’39”. Así que una vez definidos los objetivos, tocaba mover las piernas lo más rápido posible para ver cuál podíamos conseguir.

 

El sábado cogimos el tren en Villena para ir a Valencia, y de la Estació del Nord, andando tranquilamente a la feria del corredor. Una vez allí, saludos con mucha gente conocida y con muchos compañeros y amigos con los que hacía tiempo que no tenía el placer de coincidir ni ver (Javi Ullé, Chema, Arturo…). Como siempre, la organización estupenda tanto para recoger el dorsal como la bolsa del corredor. Después de un rato por allí y las fotos de rigor por la Ciudad de las Artes y las Ciencias, caminito a McDonald’s a la comida pre maratón (costumbres de uno que funcionan, y lo que funciona, es mejor no cambiarlo). Después de la comida, había quedado con mi compañero de carreras, aventuras y amigo Tony Flor para vernos por la zona de la feria y charlar un rato antes de irnos cada uno a su hotel/casa para descansar.

Javi Ullé, Yo, Arturo, Chema

Este año dormía en casa de mis tíos, por lo que no había problema con el alojamiento y la ducha post maratón. Cena en casa de ellos y a dormir relativamente pronto para madrugar y coger el bus que nos lleve a la zona de la salida.

Al bus!!

Sobre las 7:30 ya estoy en la puerta del guardarropa. Había quedado con Tony a las 8:00 para vernos antes de la salida y comentar las últimas impresiones previas a la carrera. Allí coincidimos con José María, otro compañero villenero que también corre la maratón. Dejamos las mochilas en nuestros lugares correspondientes y nos despedimos antes de ir cada uno a su cajón de salida.

El mío era el azul (entre 2h50′ y menos de 3h, creo). Nada más entrar, me encuentro a un ex compañero de la universidad, Víctor. Saludo correspondiente y me voy un poco más adelante. Otro saludo con Nacho, también compañero de la universidad y al que también veo en el cajón. Además, encontré a un corredor con el que compartí casi todo el recorrido de la Volta a la Foia hasta el último kilómetro de carrera (y con el que luego volvería a coincidir en el kilómetro 30, pero eso ya es otra historia, jajaja).

8:30 de la mañana y salida puntual. Los 2-3 primeros kilómetros, hasta que se llega a la zona de los tinglados del Puerto es complicado coger un ritmo constante. Mucha gente y hay que llevar cuidado de no tropezar y arruinar en un instante la carrera. Pasamos el kilómetro 5 y ya vamos encarando la Avinguda de Tarongers, en dirección a la Politécnica, hacer el giro antes de la rotonda y volver a bajar hacia el Cabanyal de nuevo. El ritmo parece que se hace más cómodo aunque noto que falta un poco de chispa en las piernas. Van bien a 4’02”-05″ pero esos 2-3 segundos por kilómetro de menos no los consigo recortar. El paso del 10 es en 41’05”. Iba a tomar un gel justo en ese punto pero veo que voy más cómodo que unos minutos atrás y lo pospongo hasta el avituallamiento del 15. Es a partir de estos kilómetros cuando me empiezo a encontrar mejor de sensaciones. Veo el ritmo y casi todos los kilómetros están en torno a 4’00”, incluso alguno unos segundos por debajo. En 1h01′ pasamos el kilómetro 15 y aquí sí me tomo el gel.

Los siguientes 5 kilómetros desde Alameda hasta bajar por Blasco Ibáñez y llegar a la zona del puerto para pasar la media maratón (1:26 el tiempo en el kilómetro 21) son los más “fáciles” para mi cabeza. En el 18 estaba Vicen animando y eso siempre da subidón cuando estás en carrera y ayuda a espabilar si estás un poco apagado.

Desde ahí, ya nos dirigimos hacia el centro de Valencia y en el kilómetro 28 y sobre todo el 29, al pasar por la Plaza del Ayuntamiento, ya me doy cuenta que me estoy quedando sin gasolina. Es momento de hacer “balance de daños” en cuanto a tiempos y kilómetros y estando tan cerca del 30, tomar el gel que dan en el avituallamiento y guardar el siguiente hasta el 35 para ese último empujón.

Plaza del Ayuntamiento

Justo al pasar por el 30 y el control de chip (2h03′) es cuando empiezo a hacer cálculos. Las piernas ya van justitas de fuerzas para mantener el ritmo que llevábamos y hay que pensar con la cabeza fría. El grupo de 2h52′-2h53′ con el que iba (entre ellos Toni Olivares, con quien compartí muchos kilómetros en la WFL de 2016, y el chico con el que hice muchos kilómetros en la Volta a la Foia) es mejor dejarlo ir para poder hacer yo “mi carrera”.

Avenida Maestro Rodrigo. Rotonda de Bertolín. Dirección hacia el Bioparc. Ese tramo. Esa leve subida prácticamente imperceptible para el ojo humano pero que en el kilómetro 32 del maratón te parece una rampa del 21%. Hay que pasarla lo más dignamente posible y sin perder ritmo y así fue. Bajando un poco la velocidad para aguantar así hasta el kilómetro 39-40, manteniendo el margen para bajar de 2:57, que al final, era el objetivo más real que podía conseguir en esta edición.

Pasaban los kilómetros, 34, 35, 36, 37… Ya solamente quedaban los 5 últimos y 3 de ellos animando la gente a muerte (bueno, y durante todo el recorrido, una pasada este año de gente en las calles). Sigo haciendo cálculos y veo que tengo más o menos 1 minuto de margen para bajar de mi marca personal. Llego al kilómetro 40 y lo paso en 2h47’18”. Ahí ya lo tengo claro. Sé que voy a bajar mi marca porque los últimos 2.195 metros se sufren como sea.

Recorro el pasillo de gente antes del kilómetro 41 y el punto de animación del Valencia Basket (siempre es una referencia ese punto del recorrido) y ya bajamos hacia la zona de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Encarando ese kilómetro 42 y el giro de 90º para la recta azul de meta. Esa recta que aunque estés muerto en vida, la corres apretando los dientes y sacando toda la rabia y felicidad hasta que cruzas el arco de meta.

Y sí. Al final, al cruzar ese arco de meta, el tiempo fue de 2 horas 56 minutos y 40 segundos, casi 1 minuto mejor que mi anterior marca. No puedo estar más contento. Además, justo al cruzar la línea de meta, me encuentro con la agradable sorpresa de que Rafa Romero está ahí haciendo fotos, y consigo una foto inolvidable de una carrera espectacular.

Para mí, es LA FOTO. Lo resume todo en esa expresión. La foto que ilustra esta crónica.

Mejor marca personal conseguida

El año que viene volveremos. Ya pensaremos en el objetivo cuando se acerque la fecha, pero una cosa es segura: correremos disfrutando y disfrutaremos corriendo. Es lo que tiene Valencia.

Vídeo resumen de los pasos por varios puntos kilométricos

¡Nos vemos el 2 de diciembre de 2018!

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