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Valencia: ¡qué rápida eres!

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Pues hoy voy a empezar mi crónica al revés, así que lo primero de todo, los agradecimientos: a Sandra, por las fotos, los ánimos, los vídeos durante la carrera, el aguantarme la noche de antes, la de después de correr, durante los entrenamientos, lesiones, días buenos, malos y otros peores. Por saber que lo podía conseguir y ser la que se pone nerviosa de los 2.

mis padres y mi hermana y mis tíos (que sin saber que estaba corriendo me vieron en el 32) porque aunque desde casa, sé que animaron como los que más y estaban nerviosos esperando mi llegada.

A mis compañeros del Trail Villena, por todos los ánimos durante la carrera, tanto vía whats app (los leí después) como con sus gritos en el kilómetro 24. A todos los compañeros de promoción de FCAFE que estaban en el público y dieron sus ánimos para que pudiera conseguirlo. A todos los amigos que me gritaron aunque no los pudiera escuchar ni saludar en el momento que lo hicieron (pero sé que a mis piernas sí que les llegaron los ánimos). A toda la gente que estaba en las calles de Valencia gritando y animando sin parar. ¡Qué fácil es venirse arriba en esos momentos!

También a mi entrenador, Vicente, que aunque pensara a principios de año que estoy zumbado por todo lo que quería hacer, él sabía que tenía ese tiempo en mis piernas y así ha sido.

Y lo dicho, una vez dados los agradecimientos, vamos con el post, aunque esta vez va a ser más de “números” que de sentiemientos o emociones, aunque también haya parte de ello.

Muchos kilómetros han pasado desde mi primera maratón en Valencia, el 19 de febrero de 2006 –sí, el de la foto soy yo, jajaja- (3:35) hasta que corrí la segunda (también en Valencia) en el año 2012 (3:02:25). Entre medias, una en París en abril de 2013 (horrible, lesionado y haciendo 3:53) y este pasado mes de febrero en Sevilla (3:23, haciendo de liebre a un compañero y disfrutando mucho).

Por lo tanto, ésta ha sido mi 5ª maratón de asfalto (no contaré de montaña o ultras porque me faltan dedos de una mano, jajajaj), y cuando me inscribí a principios de año, simplemente tenía la idea en la cabeza de acabarla disfrutando (entre 3:20-3:25). Quería volver a Valencia a probar otro recorrido nuevo, ya que en las 2 ediciones que he corrido aquí ha sido diferente. No he preparado para nada el asfalto este año 2014, ya que el objetivo principal ha sido el llegar a conseguir los 8 puntos necesarios para poder entrar en el sorteo del Ultra Trail du Mont-Blanc 2015 (que ya están conseguidos y con alguno extra), por lo que he entrenado para distancias largas y en montaña.

Hace 3 semanas corrí la Volta a la Foia, carrera de asfalto de 27’5K y 300+ de desnivel. El tiempo, 1:54, entraba dentro de lo previsto al principio (bajar de 2 horas) y las sensaciones en las piernas fueron muy muy buenas, por lo que en ese momento, decidí que si todo seguía así, las 3 semanas siguientes (ya que tenía la semana pasada el Desafío Aitana-Puig Campana con 40K y 2600+) iba a mentalizar a mis piernas y a mi cabeza para tratar de bajar de esa mítica barrera de las 3 horas.

Algo que me gusta mucho es hacer un análisis/estudio/visualización previo de las carreras: ritmos, tiempos de paso, hora, desniveles, distancias…cosa que en asfalto se reduce mucho más. Cualquier variable que sea objetiva y se pueda medir, me gusta tenerla lo más controlada posible porque ya vendrán los imprevistos propios de las carreras y eso sí que no se puede medir ni controlar. Así que tenía muy claro los tiempos de paso (más bien, tenía muy claro pegarme al globo de 3 horas y dejarme llevar hasta meta sin pensar en nada más):4’15″/km durante 3 horas.

Y llegó el día D a la hora H. Valencia, 16 de noviembre de 2014. 9 de la mañana. Pistoletazo de salida y allá que vamos. La idea, como hemos comentado antes, era salir pegado al práctico de 3 horas y estar con ese grupo hasta meta para desgastar la cabeza lo menos posible (cosa que en una maratón al final se gasta y mucho, jeje).

Pasamos por debajo del arco de salida y enciendo el reloj. El globo de las 3 horas vuela, nunca mejor dicho, ya que se le escapa al práctico y sube por el cielo de Valencia. Hay mucha gente. No pierdo de vista al grupo de las 3 horas pero de momento tengo que ir tranquilo, ya que no se puede correr cómodo debido a los empujones y algún que otro tropezón de gente por delante (con caídas de varios incluidas). En el reloj decido no poner en la pantalla el ritmo. Creo que es mejor poner el tiempo estimado de llegada en función de la velocidad a la que vamos. Genera mucho menos estrés porque los cambios son más lentos y no es tan inmediato como el ritmo kilómetro a kilómetro.

Van pasando los kilómetros y al grupo lo pillo en el kilómetro 3 aproximadamente. En esos momentos el ritmo estimado de llegada en mi reloj es 2:56-2:57 (que se mantendrá así hasta el kilómetro 38), y digo mi reloj porque el GPS siempre se va unos metros y marca siempre algo de más, por lo que el ritmo del reloj difiere un poco del ritmo real de la prueba.

Del kilómetro 3 al 6-7 me veo muy flojo de piernas (pasamos el kilómetro 5 en 21:42), como si fueran gelatina. Están muy blandas, sin tono muscular (aparentemente). Me cuesta dar las zancadas porque parece que no transmito la suficiente fuerza que debería para ir avanzando, pero prefiero no pensar en eso y dejarme llevar en el grupo. Fruto de no pensar en nada pasamos por el kilómetro 10 en 42:33 (parcial de 20:51 esos 5K), me tomo un gel y parece que las piernas van mejor. Sigo dentro del grupo y voy recuperando sensaciones mientras van cayendo kilómetros muy rápido, casi sin querer. Llegamos a la hora de carrera y casi estamos en el kilómetro 15, pasándolo en 1:03:47 (parcial de 21:14). Voy muy regular y cada vez estoy con más confianza, sabiendo que tengo que aguantar aunque me vea fuerte porque luego se puede pagar en los últimos 3-4 kilómetros.

Llegamos a la media maratón y la pasamos en 1:29:41 (parcial del 15 al 21’1 de 25:54) así que vamos en tiempo de esa barrera de las 3 horas, aunque con poco más de 1 minuto de margen (ya que el tiempo del crono es el oficial, no el real desde que pasamos por el arco de salida). Siguen pasando kilómetros y nos acercamos al punto donde van a estar animando Sandra y los compañeros del Trail Villena, el kilómetro 24’3 aproximadamente. Y ahí es donde me “vengo arriba” y sobre el 23’5 me descuelgo del grupo de las 3 horas y empiezo a rodar unos segundos más rápido por kilómetro, sin mirar el reloj, simplemente por sensaciones. Los ánimos de Sandra y de los compañeros parece que dan sus frutos y me dan un chute de energía para pasar por debajo del arco del kilómetro 25 en 1:46:12 (parcial desde la media maratón de 16:21).

Y de aquí al 30 es donde casi me pasa factura al final. Como he dicho, paso por el arco del 25 con un chute de energía bastante considerable después de los ánimos y empiezo a ir más rápido. No sé cuánto más rápido porque como llevo puesto el tiempo estimado los minutos por kilómetro no lo veo. Sólo sé que el 30 llega muy deprisa y paso en 2:06:54 (20:42) y ahora vienen los kilómetros “duros” ya que además de que nos puede visitar el “tío del mazo”, desde aquí al 35 pica un poco hacia arriba. Prácticamente imperceptible para los ojos pero sí para las piernas. Y es aquí, sobre el 32-33, a la altura del Bioparc, donde el grupo de las 3 horas me pilla y tengo eso 5 segundos de duda que siempre rondan por la cabeza: “joder, ya estamos como hace 2 años”, “¿y ahora qué?”, “¿aguantaré el ritmo?”. Pues todas esas preguntas tuvieron respuesta en esos pocos segundos, ya que decido que si hay que morir, que sea con la cabeza alta, sin dejarme llevar, así que aprieto los dientes (por no decir el culo, jajaaj) y me meto otra vez en el grupo.

Pasamos el avituallamiento del 35 en 2:28:21 (21:27 el parcial del 30 al 35) y parece que las piernas vuelve a estar como toca. Voy descontando kilómetros a meta, 7, 6, vamos que sólo quedan 5…, y mi cabeza haciendo mientras cálculos del margen que tenía para bajar de las 3 horas (que en el kilómetro 37 estaba en torno a 2 minutos).

Casi sin quererlo, empiezo a ir mejor y me despego otra vez del grupo de las 3 horas. Empiezo a adelantar a bastantes corredores. Paso el kilómetro 38, el 39. Sigo adelantando a varios corredores. Nos acercamos a meta y al cauce del río, donde está una marea de gente haciendo un pasillo como los del Tour de Francia a los ciclistas cuando suben un puerto. Dejo atrás el cartel del kilómetro 40 en 2:49:10 (20:51 ha sido este último 5000). Los pelos de punta con toda la gente animando y gritando tu nombre (porque va escrito en el dorsal, jeje).

Cada vez está más cerca el 41 (donde sé que está Sandra esperando para hacer vídeo) y la ansiada meta. Mi cabeza sigue con sus cálculos matemáticos para saber cuánto margen tengo y estoy tranquilo, ya que llevo sobre 2 minutos y sé que no voy a desfallecer en lo que queda de carrera.

Paso el 41 y encaro la bajada hacia la meta. Es espectacular lo que grita y anima la gente. Cada vez queda menos y voy tan concentrado que no escucho a varios amigos que me gritan para animarme. Cartel de kilómetro 42 y comienza la pasarela azul. Corriendo sobre el agua los últimos 195 metros. Aquí sí salen lágrimas de emoción, de esfuerzo, de alegría. Sé que lo he conseguido. Veo el reloj al fondo y marca 2:57 largos. Sé que lo tengo y entro en meta con 2:58:04 en el tiempo oficial.

Llegando al kilómetro 42

Llegando al kilómetro 42

Cada vez queda menos y voy tan concentrado que no escucho a varios amigos que me gritan para animarme. Cartel de kilómetro 42 y comienza la pasarela azul. Corriendo sobre el agua los últimos 195 metros. Aquí sí salen lágrimas de emoción, de esfuerzo, de alegría. Sé que lo he conseguido. Veo el reloj al fondo y marca 2:57 largos. Sé que lo tengo y entro en meta con 2:58:04 en el tiempo oficial.

Llegada a meta: 2:57:39

Llegada a meta: 2:57:39

Avituallamiento y a buscar a Sandra. Foto con lo conseguido y mi sorpresa es todavía mayor cuando me llega el mensaje con el tiempo real: ¡2:57:39! Simplemente espectacular. Estoy en una nube (y creo que en estos momentos sigo en ella) y con un muy buen sabor de boca.

Más feliz que una perdiz

Más feliz que una perdiz

Lo que parecía algo muy difícil hace 8 años y medio (cuando corrí la primera vez en Valencia) se ha convertido en realidad el año que “menos” he preparado el asalto a esta mágica barrera de las 3 horas.

Así que sí, como reza el título de este post, Valencia es muy rápida para correr maratones. Del primero (febrero 2006) al segundo (noviembre 2012) bajé mi marca 33 minutos y 10 segundos; y del segundo al del pasado domingo la bajé 4’44”, lo que creo que es mucho más difícil que mejorar del primero al segundo.

La recompensa

La recompensa

Tiempos de paso

Tiempos de paso

Ahora solamente queda disfrutar de este momento y de esa llegada mágica que tiene la Maratón de Valencia. Y sí, #ValenciaEsRunning.

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