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Transvulcania 2015: una carrera “única”

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Siempre es complicado empezar una crónica de una carrera, pero tal vez, es todavía más difícil el escribir la crónica de una retirada.

Transvulcania. Una de esas carreras que la oyes nombrar en conversaciones con otros compañeros de ultras y te viene a la mente una imagen (o quizás 2) más que de sobra conocida: la serpiente de luces en la salida desde el Faro de Fuencaliente.

Hay carreras que no necesitan presentación (Zegama, UTMB, Leadville…) y una de ellas es Transvulcania, la ultramaratón de la Isla de La Palma: 73 kilómetros y 4400+ recorriendo todo el GR-131.

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Una carrera única (como reza el título del post) en muchos sentidos. Es única por el terreno por donde se corre. Única por cómo se vuelca toda la gente de La Palma para animar a los corredores (a todos sin excepción). Única porque son 50 kilómetros de continua subida y su posterior bajada desde los 2400m hasta el nivel del mar (Puerto de Tazacorte). Por todo eso, es una carrera que te queda grabada a fuego, ese “fuego” que sube desde la arena volcánica que pisas con tus zapatillas durante los primeros 20 kilómetros de subida sin descanso, desde el nivel del mar hasta casi 1900 metros.

Trail Villena con Manu Merillas antes de la salida del KV

Trail Villena con Manu Merillas antes de la salida del KV

Como decía. Comentar una carrera es complicado pero cuando te retiras lo es más. Es mucho más difícil poner tus ideas de manera ordenada. Es mucho más difícil hacer llegar a la gente unos momentos duros.

Cuesta mucho tomar la decisión de dejar una carrera, y más cuando has pasado la parte “difícil”, pero si tu físico se ve amenazado seriamente, hay que tener la mente fría y parar. Parar totalmente para poder recuperar de verdad sin seguir sometiendo a un castigo innecesario a tu herramienta principal (carreras hay muchas, no nos las acabaremos todas). Y yo paré. Paré en el km. 43’36 de carrera a casi 2200 metros sobre el nivel del mar, pero, ¿cómo llegamos a este punto?

Faro de Fuencaliente

Faro de Fuencaliente

Son las 2 de la mañana. Suena el despertador. Nos levantamos, nos vestimos y cogemos el coche desde San Pedro a las 2:35 en dirección a La Palma, donde a las 3 de la mañana nos recoge el autobús que nos debe llevar hasta la línea de salida, en en Faro de Fuencaliente, en el inicio del sendero GR-131.

Allí llegamos alrededor de las 4 de la mañana. Bajamos andando 1 kilómetro por la misma senda por la que deberíamos empezar a correr. Todo el mundo esperaba paciente. Eran las 4:20 de la mañana y hasta las 6 no se da la salida. No hacia demasiado frío pero sí que hacia viento, un viento molesto del que intentábamos refugiarnos como buenamente podíamos (ya sabíamos que iba a hacer, así que comoros bolsas de basura grandes para “protegernos”).

GR-131

GR-131

A las 5:30 pasamos el control de chip y entramos al corralito de salida. Media hora para visualizar la carrera y comentar con el resto de compañeros cómo se presentaba.

Se iba acercando “peligrosamente” el momento de dar el pistoletazo de salida. A tan solo 2 minutos del inicio comienza a sonar la música. Estamos casi al final del pelotón, y cuando se da el inicio de la prueba, contemplamos asombrados como los primeros salen corriendo como si de un 1500 se tratara (hay que decir que los primeros 100-150 metros son una subida bastante pronunciada). Las luces se empiezan a estirar. Pasamos por debajo del arco y ahí empieza la carrera. Damos la vuelta al Faro y encaramos ya el inicio del GR-131, que ya no dejaremos (y de subir, prácticamente tampoco) hasta el final.

La serpiente de luces se ve de manera espectacular a cola de pelotón. Es una de esas imágenes y momentos que guardas en tu retina. Kilómetros de luces serpenteando entre la oscuridad de la noche, recorriendo esa arena negra bajo la luna.

Van pasando los kilómetros despacio ya que al principio hay mucho tapón. Hasta el kilómetro 3-4 no estamos cómodos y podemos coger un ritmo constante. Llegamos a una pista ancha y ya se puede adelantar a gente hasta el kilómetro 5 y poco, donde encaramos una subida pronunciada por una senda estrecha que nos lleva hasta el primer avituallamiento en Los Canarios (km. 6’9). Allí paramos mínimamente y continuamos nuestra marcha. Ya hemos subido unos 700 metros y todavía quedan 1200 positivos hasta el pequeño descenso que nos conduce al Refugio del Pilar. Pero entre medias de esto hay otros 10K de subida constante por la arena volcánica negra. Esa que te hace hundirte cada vez que apoyas y que cuesta traccionar al empujar. Se que las piernas no van muy bien porque me cuesta subir cómodo. Me las noto muy pesadas subiendo pero en los pocos tramos llanos-bajada no van mal del todo y muscularmente me las noto bien. Van pasando las horas de carrera y llegamos por fin a las Deseadas, sobre 1900 metros sobre el nivel del mar, que hacen que llevemos ya unos 2000 metros positivos en poco más de 20K. Comienza una zona de bajada suave que nos dirige hacia el Refugio del Pilar, donde también es la meta de la Media Maratón y nuestro kilómetro 24 aproximadamente. Comemos algo sólido, bebemos Powerade, agua por la cabeza, Aquarius y vuelta a comer más fruta. Cargamos bidones de agua y seguimos la carrera. Ahora vamos los 4 juntos en dirección del siguiente avituallamiento, El Reventón.

Foto hecha por nuestro compañero Vicen

Foto hecha por nuestro compañero Vicen (con El Teide al fondo)

Esta es la zona “más cómoda” de la carrera. Una pista más o menos ancha con falso llano que siempre pica hacia arriba pero te permite correr. Es la parte que más rápido me pasan los kilómetros pero aún así, sé que no voy cómodo. Las piernas siguen pesando muchísimo. Me noto “raro”, aunque muscularmente están muy bien y sin molestia alguna. Ya empieza a hacer bastante calor y noto que no estoy sudando nada. Me toco los brazos y los noto totalmente fríos. Mala señal. Si a más de 30ºC no estoy sudando, no es lo mejor para el futuro de la carrera. Llegando ya a El Reventón me echo agua de los bidones por encima y parece que hace efecto y baja un poco la temperatura corporal.

Bajada hacia el Refugio del Pilar

Bajada hacia el Refugio del Pilar

Al llegar al avituallamiento estaban los voluntarios tirando agua encima de los corredores, así que allí fui directo a recibir un cubo de agua sobre mi cabeza y mi cuello.

Como algo de fruta, bebo Coca-cola, un par de vasos de Powerade y  varios de agua antes de sentarme un rato en una silla. En ese momento saco el móvil y llamó a Sandra, que ya estaba en la zona de meta, en Los Llanos de Aridane, y le digo que no me encuentro bien. Le digo que las piernas no van para nada y el cuerpo por dentro no está funcionando como debería, pero que poco a poco vamos a intentar llegar al siguiente avituallamiento que está a 12’4K de distancia. Y aquí, en ese número, viene el principio del fin para multitud de corredores (incluido yo mismo).

Llegada al Refugio del Pilar con Adri

Llegada al Refugio del Pilar con Adri

La zona más dura de la carrera, a la hora de más calor del día y por un lugar con muy poca sombra. Una subida larga desde El Reventón hasta el Pico de La Cruz, pasando por el Pico de las Ovejas y el Pico de La Nieve (km. 38’5).

Cada vez mis piernas iban más lentas, me costaba mucho caminar con ritmo hacia arriba. Adrián me iba animando pero veía que mis pilas se iban apagando. La boca cada vez más seca y cada vez menos agua en los bidones. Los kilómetros pasaban muy lentamente. Según el cartel, el avituallamiento debía estar en el km. 43’6 de carrera.

Pasaban los metros (los kilómetros se hacían muy largos) y el cuerpo cada vez funcionaba peor. Empezaba a estar mareado y sin fuerzas. Daba pasos totalmente equivocados y algún que otro traspiés. De lado a lado de la senda. Adrián me tenía que llevar del brazo para ir en línea recta. Ya no teníamos agua pero en teoría solamente faltaba 1 kilómetro para llegar al avituallamiento y poder recargar, descansar y mojarme entera la cabeza. 1 kilómetro según el cartel de El Reventón. 1 kilómetro según el GPS de todos los que íbamos andando por allí en silencio, para no gastar un gramo de más. Mirando continuamente el reloj hasta que llegamos a Piedra Llana (2300msnm aprox.). Aquí es donde ya no puedo más y me tengo que sentar en el suelo. No llego a desmayarme del todo pero si me siento en la tierra caliente medio desplomado. A más de 33ºC y sin una sola sombra. Le digo a Adri que no puedo moverme, que estoy mareado. Allí hay un miembro del equipo de rescate que nos dice que avisa para que vengan a socorrerme. Desde ese momento es una agonía. Más de 1 hora esperando que venga alguien más del equipo de rescate, ya que la zona está alta y la subida complicada de llegar. Todo el mundo está igual, pidiendo agua y diciendo que el punto donde debía estar el avituallamiento es justo aquí, pero todavía quedan más de 4 kilómetros hasta el Pico de La Cruz.

Con el gran Luis Alberto Hernando

Con el gran Luis Alberto Hernando

Le digo a Adri que se vaya. Ha estado una hora conmigo haciendo de “sombrilla”, tratando de que el sol no me diera de lleno todo el tiempo, hasta que llega otro miembro del equipo de rescate y allí me quedo yo, con la manta térmica puesta y otros 2 corredores más tumbados en el suelo a mi lado.

No podemos caminar ni 2 pasos. Uno de los miembros del equipo de rescate nos dice que no nos preocupemos, que nos van a sacar de allí en el helicóptero.

Al poco escuchamos como llega el helicóptero y comienza la aproximación al lugar donde estamos. Nos colocan en posición y el helicóptero aterriza. Cubrirse la cara es fácil, pero las hélices hacen volar la tierra y pequeñas piedras que golpean de manera violenta contra brazos y piernas que van descubiertos. Ahí no era consciente del todo de lo que estaba pasando hasta que entre 2 miembros del equipo de rescate me cogen en volandas y me meten al helicóptero.

Después, viaje en un helicóptero del ejército sobrevolando la Caldera de Taburiente y llegada al helipuerto de Los Llanos y de ahí, en ambulancia directo a la carpa de Cruz Roja en meta para estar una hora tumbado con un gotero de glucosa puesto.

Yo no me veía la cara, pero al bajar de la ambulancia no debía tener muy buen aspecto porque la manera en que miró Sandra, que me estaba esperando allí, lo decía todo.

Después de ponerme el gotero ya me encontraba mejor y pude comer algo sólido y beber algo para ir recuperando líquidos.

Ahora tocaba esperar al resto de compañero: Vicen, José Antonio, Adri, Alma y Lucas.

Estar en la recta de meta, viendo como iban llegando corredores era una sensación agridulce. Veías la cara de felicidad cuando pasaban y le extendías la mano para que chocaran, pero al mismo tiempo, estaba un poco desolado por no poder ser yo el que corriera por esa alfombra roja hasta cruzar el arco de meta y que Depa dijera mi nombre al entrar.

Fueron llegando todos: Vicen acabando su tercer ultra en 3 meses, un crack. José Antonio terminando después de su lesión de rodilla en el Desafío Lurbel, es una bestia. Adrián, que sin tener montañas en Suecia ha acabado una carrera durísima de 4400+, me quito el sombrero ante él. Y Alma y Lucas, que después que éste último lo pasara fatal desde el km. 61 consiguieron cruzar la línea de meta y ser finishers de esta carrera.

Ahora toca pensar en la siguiente carrera, el próximo mes de junio en Pirineos (Volta Cerdanya Ultrafons). Tenemos tiempo de sobra para entrenar la cabeza y las piernas y volver a disfrutar de correr por la montaña.

Enhorabuena a todos los finishers de la carrera, y en especial, a Luis Alberto por batir un récord estratosférico y dejar el crono en 6:52. Igual no lees esta crónica, pero tú sabes que la barbacoa del martes de antes de la carrera junto con todo tu equipo es lo que te dio fuerzas para los 73 kilómetros, jeje.

Aquí se forjó la victoria y el récord

Aquí se forjó la victoria y el récord

P.D.: Agradecer a Sandra su paciencia infinita en la línea de meta y que no se volviera loca cuando le comunicó Adrián que me volvía en helicóptero, jejeje. Volveremos para quitarnos esta espinita que se ha quedado clavada muy dentro.

P.D.2: Como no hay casi ninguna foto de mi carrera (porque las buenas estaban en el Roque de los Muchachos y yo ya no llegué, jajaja), tiraremos de archivo de las fotos que hicimos durante la semana.

Con Miguel Heras y el grandísimo Depa (vaya crack de persona)

Con Miguel Heras y el grandísimo Depa (vaya crack de persona)

Transvulcania me debe una y antes o después me la cobraré.

 

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1 Comment

  1. Adrián

    16/05/2015 at 12:20

    2017. Qué bién lo vamos a pasar en nuestro regreso, amigo! A cruzar esa meta juntos…

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