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Transilicitana 2017

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Después de un par de años queriendo correr esta prueba, por fin se dieron todas las circunstancias y nos presentábamos en la línea de salida de la carrera.

Correr un ultra siempre es algo motivante, pero si además, sabes que puedes dormir en casa la noche de antes y la de después de acabar, pues todavía se hace más atractivo.

Ya conocía del tipo de prueba que es la Transilicitana por compañeros que la han hecho en otras ediciones y también por lo que había leído en diferentes lugares.

Por el tipo de carreras que me gustan, esta a priori se me podía dar bien ya que es una prueba que tiene parte de montaña, pero muy constante de ritmo a lo largo de todos los kilómetros (parecida a la SAU -salvando ciertos aspectos- que corrimos en julio pasado Adrián y yo).

Llegaba a Elche a las 8:30h, con tiempo para aparcar tranquilamente y recoger el dorsal. Allí había quedado con Tony Flor, que también iba a tomar parte en la carrera. Me dijo que tenía una sorpresa y es que venía acompañado de Sergio, otro compañero del Club y que iba a hacer de asistencia acompañando durante todo el recorrido en la bici.

Dorsal recogido, desayuno-almuerzo listo (mi barrita y mi Red Bull) y mochilas preparadas (tanto la que iba a llevar en carrera como la que dejábamos en el kilómetro 49 para reponer o cambiar ropa). Con todo eso en orden nos vamos hacia la zona de salida y justo nos encontramos (o nos encuentra) a Rai, que venía en bici desde Alicante para vernos y animarnos los primeros kilómetros.

En el mosaico de la Dama de Elche nos hacemos la foto de rigor, saludamos a muchos conocidos y amigos (Machacapiedras casi en manada) y ya estamos preparados para ponemos en la línea de salida.

Para ser un ultra de algo más de 100K (104K en este caso) la salida es más tarde que de costumbre en este tipo de pruebas. El pistoletazo de salida se dará a las 10:00 de la mañana, con el sol ya de fuera amenazando el previsible calor que nos va a acompañar a lo largo de todo el recorrido.

Con puntualidad se da la salida y nos metemos en el grupo de cabeza. Los primeros kilómetros pasan rápido y vamos con buen ritmo, sabiendo que sobre el kilómetro 8 está la primera subida y hay que regular. En ese tramo hay bastante gente animando y ya vamos entrando en calor. Aquí, en el CAU, se alcanza el punto más alto de la carrera. Llevamos ya más o menos 1 hora de carrera y se ha pasado rápido. Vamos Tony y yo y Sergio nos acompaña en la bici. Una vez hemos llegado arriba, toca bajada rápida hasta el campo de golf de Ferriol, donde está situado el primer avituallamiento, en el kilómetro 13. 1:17 de carrera. Llego un poco antes que Tony y aprovecho para ir rellenando agua y comiendo algún trozo de naranja. Sergio está ahí con la bici y nos dice si necesitamos algo más pero de momento vamos servidos. Llega Tony, rellena y continuamos el camino.

El sol sigue haciéndose notar y va subiendo la temperatura. Sobre el kilómetro 17-18 le digo a Tony que quiero “probarme” y tratar de subir un poco el ritmo “hasta que lo pueda aguantar o explote”. Él se queda en compañía de Sergio y yo prosigo desde aquí en solitario, aumentando un poco el ritmo. Cuando me quiero dar cuenta estoy en el segundo avituallamiento, en el kilómetro 21 (1:57h de carrera aproximadamente). Lleno rápido agua y a seguir corriendo.

Desde este momento empiezo a encontrarme muy bien, muy cómodo y con fuerza en las piernas. Voy adelantando poco a poco a corredores y los voy dejando detrás. Me encuentro muy bien y me noto muy suelto rodando a 4’50”-5’00″/km.

Foto: Pedro Esteso

Van pasando los kilómetros y llego al avituallamiento de Torrellano en 2:43 aproximadamente, en el kilómetro 28. En la entrada me encuentro a Vicente (presi de los Machacapiedras y compañero de grandes “batallas” como Volta Cerdanya o UTMB) que me saluda y me dice que voy genial, que estoy el 11. No le me lo termino de creer. Estoy casi en el top 10 de un ultra. Eso me da un subidón increíble. Casi no me paro en este avituallamiento. Relleno rápido agua, me bebo un par de vasos de Coca-Cola y de isotónico y a seguir.

Son 11 kilómetros hasta la siguiente parada en El Altet. Iba muy animado ya que sabía que allí iban a estar mis padres esperando, además, mi compañero Toni Ruescas me iba a acompañar desde allí unos kilómetros con la bici.

Sigo a muy buen ritmo y adelanto a un par de corredores. Estoy en el momento “dulce”, ese donde las piernas van “solas y casi sin esfuerzo”. Voy descontando kilómetros para llegar al avituallamiento. De repente, veo que viene un ciclista hacia mí. Es Toni. Es el kilómetro 37 aproximadamente y me acompañará hasta el 49. Llegamos al avituallamiento y allí están mis padres. Es el kilómetro 39 y llego en 3:36. Me preguntan qué tal de piernas y de cabeza. Les digo que muy bien. También vuelve a animarme Vicente. Como unos cuántos trozos de naranja y Toni me da el Red Bull que le había dicho que me llevara. Me despido de mis padres y sigo. En este momento voy 9º y voy muy animado y concentrado.

Ahora viene un tramo “complicado” de la carrera. Los 2 kilómetros por la arena de playa de Los Arenales. Me encuentro bien y voy con buen ritmo. En estos 2000 metros adelanto a 2 corredores y al salir de la arena veo que tengo a otros 2 delante a pocos metros. El paseo “pica” un poco para arriba pero se puede mantener un buen ritmo crucero. Acabamos el paseo y nos metemos por el Clot de Galvany en dirección al siguiente avituallamiento, en el kilómetro 49. Hace bastante calor pero es muy soportable (no es de las carreras con más calor donde he estado). Toni me sigue acompañando en la bici y dando ánimos.

Van pasando los kilómetros y a lo lejos se ve otro corredor. Si hemos hecho bien los cálculos, debe ser el 4º. Le voy recortando metros y cuando lo tengo más cerca veo que es Ginés, de los Machacapiedras. Nos saludamos y lo dejo algo detrás. Ya queda poco para llegar al avituallamiento. Sigo corriendo y ahí está. Kilómetro 49 y poco menos de 5 horas. Hasta aquí vamos sobre el tiempo previsto. Los 10km/h que nos habíamos marcado como referencia. Entro al avituallamiento y Vicente me dice que voy 4º. Es genial esa sensación pero prefiero mantener la cabeza fría y descansar un rato las piernas. Me siento a comer un trozo de sándwich de nocilla y beber algo de líquidos. Cambio algunas cosas de la mochila y cojo el frontal bueno. Me noto las piernas más pesadas pero después de casi 50 kilómetros es normal.

Me dispongo a continuar y Vicente me dice que de aquí al 66 es la parte “más dura” de la carrera y donde más gente cae, ya que es una zona de sube-baja donde puedes correr pero también puedes fundirte. Me despido de Toni y continuo. De aquí al siguiente avituallamiento, en el 58, voy haciendo la goma continúa con otro corredor (a la postre él sería 5º). Vamos un par de kilómetros juntos pero poco antes del avituallamiento me quedo yo un poco.

En este avituallamiento me noto muy pesado y cansado. Llego en poco menos de 6 horas de carrera (5:53′). De cabeza voy bien pero las piernas están en el momento malo. Tampoco está mal que el primer bache te venga casi en el kilómetro 60. Repongo agua y continuo dirección Elche. Ya queda “solo” una maratón (llevamos maratón y medio ya) y me noto que el bajón me viene. Es más un bajón de sensaciones que de ritmo, ya que me mantengo en torno a 5’30”-6’00″/km pero me va costando cada vez más.

Llego al avituallamiento del kilómetro 66 (6:45′) y aquí es el momento de duda de la carrera. Me siento en una silla y estoy ahí unos 5-10′. Las piernas las noto sin fuerzas y por un momento pienso en seguir hasta el 78 pero si no voy bien, pararme allí.

Aprovecho que viene otro corredor y sale del avituallamiento para salir yo también. Cuando vas fastidiado es mejor tener una referencia de alguien, así no piensas y solo tienes que seguirlo. Y así hago. Hasta el kilómetro 70 más o menos. Del 70 al 74, en la zona de montaña, con sube-baja continuos es donde peor rato paso. En esos kilómetros estoy más fuera que dentro de la carrera. Pero es la cabeza la que me salva. Está bien y dice de correr aunque duelan las piernas y cueste más de lo habitual. Y sigo trotando. Y me voy acercando al avituallamiento. Y poco a poco desaparecen tanto el cansancio y las molestias como la pesadez de piernas. Y llego corriendo por el asfalto hasta el avituallamiento.

Son las 18:40 aproximadamente. Llevamos ya 8:39′ de carrera. Bebo algo y saco el frontal y me lo coloco ya en la cabeza. Prefiero ponerlo ya para que luego no me corte el ritmo y así no tener que parar. Quedan 12 kilómetros hasta la antena, la última subida grande de la carrera. Ahora vamos por un terreno de pista que sube y que baja y que hago todo trotando en las subidas y corriendo en las bajadas. No estoy andando prácticamente nada y cada vez los ánimos van a más y a mejor.

Se hace de noche y cada vez la luz roja de la antena esta más cerca. Camino la subida de hormigón y llego al último tramo de asfalto. Escucho una voz que me dice: “ánimo, ya lo tienes. Ahora es todo para abajo”. Es un voluntario que está en la antena, antes de empezar la senda de bajada. Son las 20:00 y me dice que Miguel ha ganado con récord de la prueba (joder que bestia es, pienso para mí).

Le pregunto lo que queda al avituallamiento y me dice que son 2 kilómetros más o menos, todo hacia abajo. Que lleve cuidado ahora en la bajada de la senda que es complicada. Y aquí resuenan en mi cabeza las palabras de Vicente en el kilómetro 49: “los 2 kilómetros de senda te dirán que son técnicos pero tú tírate para abajo que es de las que te gustan”. Y así fue. Dándolo todo y disfrutando de la bajada hasta llegar a la pista que nos conducía al avituallamiento. Kilómetro 91,5. 10:19′ de carrera.

A rellenar agua. Un poco de conversación con los voluntarios y unas risas y me dicen que voy 9º y que ya me queda poco. Le digo que el puesto me da igual, que yo quiero llegar ya, jajaja.

Me animo, me veo fresco y decido que tengo que dar todo lo que me quede dentro así que salgo como si fuera un 10K. Como si no llevara ya casi 92 kilómetros en las piernas ni poco más de 10 horas de carrera.

Voy muy cómodo y con ganas. Elche cada vez está más cerca. Las luces se ven cada vez con más intensidad. De repente delante veo 2 luces. Es un corredor y su acompañante en bici. Los paso y rápidamente se quedan bastante detrás. Me dice que va fundido y pregunta si viene alguien cerca, le digo que no. Ya quedan unos 5 kilómetros y delante de mí, ya por el asfalto de la ciudad veo a un par de bicis. Una es de la Policía Local, la que acompaña a la primera chica. Los saludo, le pregunto a ella qué tal va y sigo para delante. Quedan unos 3 kilómetros.

En el track del reloj veo que el recorrido va llegando a su fin. Sé que ya me queda poco. Veo a una mujer y me dice que ya está, que es “ahí delante”. Me dicen que solo queda subir un par de tramos de escaleras y estoy. Los subo. Los cuádriceps arden. Pero ahí está. La meta. La gente aplaude. 11:19:02 y por fin he completado los 104 kilómetros y algo más de 1.400 metros de desnivel positivo. Me ponen la medalla de finisher. Me dicen que soy 7º.

Lo dí todo

Todavía no me lo creo. Todavía a día de hoy sigo sin creérmelo.

Creo que es una de las mejores carreras que he hecho. Por el ambiente. Por el recorrido. Por muchos factores que se juntaron ese día que la convirtieron en algo especial. El año que viene seguro que volveremos y conociendo el recorrido, sufriremos un poquito menos (o no, nunca se sabe).

Desde aquí dar las gracias a todos los que me animaron durante la carrera de una u otra manera.

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1 Comment

  1. Antonio Dieguez Otero

    16/03/2017 at 19:34

    Gran crónica. Enhorabuena por tu fantástica carrera. La verdad es que es una carrera que sorprende positivamente. Yo este año me retiré en el km 49, en el avituallamiento del Alted. El coco no funcionaba y no me veía peleando con mis pensamientos negativos otros 50 kms más…El año pasado me salió bastante bien (12h30′) y este año quería bajar de 12 h, pero….
    Felicidades otra vez.

    Antonio Dieguez

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