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Disfrutar corriendo. Correr disfrutando (XXX Maratón de Sevilla)

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Pues aunque parezca que he corrido muchas maratones (de asfalto), ésta ha sido solamente la cuarta (aunque la tercera en año y medio) y su gestación ha sido muy parecida a la primera que me decidí a correr, allá por 2006 en Valencia.

En aquella ocasión fue una especie de apuesta-reto con los compañeros de clase de la carrera y en ahora, una conversación por Twitter con el gran Alberto Barrantes (@AlbBarrantes): “-Pues los Drinking Runners vamos a Sevilla a correr, -Pues me apunto”. Y así de fácil fue y además convencí a 2 compañeros y amigos para que vinieran también a Sevilla. Uno que vive en Madrid (aunque al final no pudo por cuestiones personales) y otro que vive en ¡¡Estocolmo!!.

Convencidos todos, solamente quedaba inscribirse a la carrera, que como somos unos ansiosos y desesperados, lo hicimos a finales de septiembre. Vuelos desde Estocolmo, habitación reservada en el hotel y dorsal para la maratón de Sevilla. Es octubre pero ya tenemos ganas de que sea el 23 de febrero.

Y como el tiempo pasa irremediablemente, llega febrero y el fin de semana de la maratón. Maletas, coche y camino de Sevilla donde llegamos el viernes a la hora de cenar. Unas tapas para matar el hambre y al hotel a descansar.

El sábado empieza con algo de turismo (tiene que haber de todo) y por la tarde vamos a la feria del corredor a recoger el dorsal.

Para mí, siempre es un momento especial la recogida del dorsal de una maratón por todos los sentimientos que sabes que lleva detrás (la preparación previa, las dudas que salen en carrera, la satisfacción al cruzar la meta…), pero esta vez, todavía más porque me había puesto de “gala”. Iba con la camiseta que los Drinking Runners (@DrinkingRunners) me enviaron personalizada (gracias de corazón Pablo) con mi nombre de twitter (@robervillena). Llegar al stand para dejar alimentos y colaborar con su proyecto de #kmsXalimentos, enseñar la camiseta y que los allí presentes (Pintos, Bernal, Doc, Oscar, Berta…) corearan mi nombre en ese momento, es algo que no tiene precio, ¡¡sois muy grandes!!

Drinking Runners en la feria del corredor

Drinking Runners en la feria del corredor

Y bueno, después pude ver al “culpable” de que estuviera yo allí para correr. Pude darme un abrazo enorme con el gran Alberto Barrantes. Tuvimos una pequeña conversación y me desveló alguno de los retos que tiene para 2014 y que seguro que le van genial y yo estaré esperando que así sea. También me pude hacer una foto con Alma. Por fin la pude desvirtualizar y le volví a recordar que iba a hacer de liebre para 3h30’, que se uniera, pero dijo que no se veía para hacer eso (ahora que ya sabe y sé su tiempo -3h32’-…estaba para ese tiempo si hubiera querido!!!!).

Momento #cuquilips con @AlbBarrantes

Momento #cuquilips con @AlbBarrantes

Vuelta al hotel para acabar el sábado y durante la cena (con pasta, claro que sí), charla conAdrián para la táctica de carrera (tiempos de paso, ritmo de cada kilómetro, todas esas cosas que hablamos los corredores y que la gente que no corre no entiende y nos mira raro, jeje).

Él ha estado preparando la maratón para hacer 3h30’. De hecho, me comprometí con él que lo llevaría como un reloj suizo para esos 5’/km y que no tuviera que pensar.

Sé que hacer de liebre no es fácil, y menos en una maratón porque en cualquier momento te pueden fallar las fuerzas, pero de cabeza me veía muy bien y ese ritmo, siendo objetivo, lo puedo aguantar sin problemas para llevarlo durante las 3 horas y media que debía durar la carrera.

Pues a lo que vamos, al turrón. Llega el domingo por la mañana. Taxi hasta el estadio, guardarropa para dejar las cosas y cambiarnos y enfilamos el camino hacia la salida donde se produce otro de esos momentos mágicos.

Aquí llegaremos en 3h30′

Aquí llegaremos en 3h30′

Sin buscarlo, justo vuelvo a coincidir con Alberto. Foto al canto que nos hacen y todos los Drinking Runners coreando de nuevo mi nombre (los pelos como escarpias hicieron que se me pusieran) camino de los cajones de salida.

Allí hacemos las fotos de rigor. Me llevo la GoPro para inmortalizar la carrera desde dentro. Es algo que ya hice en abril pasado en la maratón de París y me gustó mucho tener ese recuerdo. Veo a Pablo (OHL!!!) y por supuesto, toca foto con él. También con Iri. Entramos al cajón. Últimas palabras de Adrián a la cámara antes de perder la sonrisa y tener que perseguirme durante 3h30’…y aquí empieza lo bueno.

9:00h.
Empezamos a correr y pasamos por debajo del arco de salida. Avenida grande. Corriendo desde el metro 0 de la carrera lo cual, se agradece bastante para coger rápido el ritmo.

Vamos avanzando y llegamos al primer kilómetro de carrera donde coincido con Raimundo y le digo que se una, que vamos a 3h30’ y no vamos a ir más rápido. Empiezan a pasar los kilómetros y el ritmo que llevamos es de reloj de precisión suiza. Adrián se encuentra bien y vamos ganando unos segundos al tiempo.

Paso por La Maestranza

Paso por La Maestranza

Pasamos el kilómetro 10 dentro del tiempo estipulado y seguimos corriendo cómodos. Llegamos al kilómetro 15, al 16…pasamos la media maratón 50” por debajo del tiempo de referencia que queríamos y llega el kilómetro 22. Adrián me dice que necesita comer, que va muy flojo de piernas y tiene hambre. Le digo que tiene que aguantar hasta el avituallamiento del 25 que hay comida. El ritmo empieza a bajar lentamente. No es algo preocupante porque tenemos margen, pero tampoco podemos dormirnos demasiado. Veo que Adrián empieza a sufrir. Llegamos al avituallamiento y le cojo un par de trozos de plátano y agua y se los toma. Bajamos un poco el ritmo (en torno a 5’10”/km) y sobre el kilómetro 28 casi 29, nos pasa el globo de las 3h30’.

Ahí es cuando veo que Adri lo está pasando mal. Le miro la cara y la tiene de sufrimiento. Intento animarle, decirle que se quede conmigo hasta el 35 pero sé que va sufriendo y le cuesta porque le duelen las piernas. Me dice que empieza a tener calambres en los cuádriceps y en el 29 le doy una pastilla de sal que llevo. Le digo que aguante hasta el 30 que hay geles pero su cara no mejora. Llegamos al avituallamiento y le cojo un gel para dárselo. En estos momentos, vamos para 3h40’.

Sobre el 30’5 me giro y le pregunto si quiere que me quede con él o llega bien a este ritmo. Me dice que tire para delante así que me dispongo a rodar algo más rápido y justo de repente, aparece a mi lado Alma (@alma_cupcakes). Fotón que nos hicimos y le digo que se venga para 3h30’. No quiere arriesgar así que me despido de los 2 y empiezo a correr.

Fotón con @alma_cupcakes en el km. 30

Fotón con @alma_cupcakes en el km. 30

Hasta el kilómetro 30 he ido muy cómodo (no más de 147ppm) y ahora quiero forzarme un poco más a mí mismo. Me pongo a correr más rápido (4’20”-4’30”) y van pasando kilómetros. 31, 32, Parque de Mª Luisa, Plaza de España, Giralda…las piernas me van respondiendo y empiezo a adelantar a mucha mucha gente. Voy muy bien de ritmo, casi sin mirar el reloj. Disfrutando de los ánimos del público, de los niños chocando sus manos, de cada metro recorrido. Cruzamos el río y se ve de lejos el estadio de La Cartuja. Vuelta interminable por el parque del Alamillo y pasamos el kilómetro 41.

Durante ese último kilómetro y 195 metros, se me pasaron muchas cosas por la cabeza. Días de entrenamiento. Días malos de trabajo. Días buenos. Pensar que hacía 14 años, Abel Antón estaba entrando por la misma puerta y lugar por donde iba a entrar yo en unos momentos. Pensar que lo había visto en directo en la tele, levantando los brazos a la entrada del túnel del estadio lanzando besos a la grada…yo no quería perderme ese momento, así que justo antes del túnel, tocaba encender la GoPro y grabar la llegada al estadio.

Vídeo de la entrada al estadio y llegada: http://www.youtube.com/watch?v=HEcnDpw1xn0

Bajada del túnel y entrada en la pista. Esa sensación, por más que intentes explicársela a alguien, nunca llegará a sentir lo que puede sentir un corredor que está justo en ese momento y en ese lugar. Sigo adelantando a gente, corredores que van a cumplir su sueño. Yo no me preocupo de la marca, ni siquiera me había planteado hacer una más allá de las 3h30’ que había hablado con Adrián la noche de antes. Últimos 100 metros, cámara en mano, mirando a la meta. Sonrisa de oreja a oreja…y se acabó.

Entrada a meta. 3h24’10” en tiempo oficial. Satisfacción enorme. Sonrisa gigante. Recogida de medalla. Agua. Coca-cola.

Medalla bien merecida. 3h24’10”

Medalla bien merecida. 3h24’10”

Me encuentro muy bien. Es una de las carreras donde más he disfrutado. Donde mejor me he encontrado y donde más gente he saludado mientras iba corriendo.

Y mi compañero Adri, al final se repuso y pudo entrar en 3h39’. Enorme. Bajando más de 15’ su anterior marca.

Hijos del running

Hijos del running

Simplemente, dar las gracias a todos los que están ahí detrás cuando corro. A los que me apoyan. A los compañeros con los que he compartido metros en carrera y por supuesto, a Sandra por aguantar las veces que me voy a entrenar y los viajes que toca hacer y estar a mi lado en todo momento.

P.D.: ya lo dije en Sevilla y por twitter. Espero ver a tod@s los Drinking Runners el día 6 de abril en el medio maratón de Madrid.

Rober Martinez Menor

Y aquí, los tiempos de paso y demás números de la carrera:

Rober Martinez Menor

Rober Martinez Menor

*Todo es mental*

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