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Desafío Lurbel Aitana 120K

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Bonita, dura y técnica. Estas tres palabras se van a repetir a lo largo de la crónica. Las dos últimas sobre todo.

Llegábamos a Finestrat Adri y yo el viernes por la tarde. Queríamos ir con tranquilidad a recoger el dorsal y a dar una vuelta por la zona de salida, así como ir a la charla técnica de la carrera.

Una vez aparcados, saludos de rigor con diferentes amigos/compañeros: Jaime “speaker”, Marta, Yolanda Valiente y su marido, Miguel Mataix, nuestro paisano Miguel Flor, y muchos otros que por allí se encontraban.

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A las 18:30 fuimos a la charla del doctor César Canales sobre “ayudas ergogénicas en pruebas de resistencia”, donde se trataron aspectos muy interesantes y que no por ser más o menos conocidos, los realizamos de manera correcta. Incluso subimos al escenario como “voluntarios improvisados”.

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A las 19:30 charla técnica de la carrera, explicando los diferentes avituallamientos, los tiempos de paso, los tramos más complicados y técnicos y contestando a diferentes preguntas de los asistentes.

Después, vuelta a Benidorm y a cenar pasta para cargar reservas, que con todas las horas que teníamos por delante, falta nos iba a hacer. Un poco de pizza y unas alitas de pollo y al hotel a preparar las cosas y descansar hasta que sonara el despertador.

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5:15 de la mañana y llegamos a Finestrat. Vamos hacia la zona de salida a dejar las bolsas que llevarán a los diferentes puntos de avituallamiento a lo largo de la carrera.

Durante el viaje hemos ido comentando Adri y yo la “estrategia” de carrera. Él hace la de 80K, mientras que Rai (hemos quedado con él en la zona de salida) y yo hacemos la larga de 120K. Hasta el kilómetro 34-35 van las dos carreras juntas, por lo que hemos decidido ir los 3 a un ritmo “cómodo” hasta que se separen los recorridos.

5:50 y pasamos el control de dorsal para entrar en la zona de salida. No hace demasiado frío. Se avecina un día bastante bueno y agradable. José Francisco y Pedro también hacen la de 80, pero no los vemos en la zona de salida. Tampoco a Rai, por lo que estamos Adri y yo para empezar. Justo cuando pasamos a la línea de salida antes de que se de el inicio de la carrera, vemos a Rai en la barra tomando un café. Tan tranquilo como siempre. Saludos de rigor, unas risas comentando algunas cosas y cuando nos queremos dar cuenta, ya se ha dado el pistoletazo a la carrera. Reloj en marcha y a correr.

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Al ser una carrera tan larga, hay que plantear objetivos pequeños, por lo que simplemente pensamos en el siguiente avituallamiento, así que la crónica la vamos a plantear también así, de avituallamiento en avituallamiento.

Recorrido sobre el mapa

Recorrido sobre el mapa

Entre paréntesis y corchetes tenemos la distancia relativa y total, así como el desnivel positivo, tanto del tramo como el acumulado. Todos estos datos son los que aparecen el el dossier técnico de la carrera (y que cuadran bastante con la medición del reloj GPS que hemos utilizado en carrera).

Captura de pantalla 2015-12-04 a las 2.12.06

SALIDA-FONT DEL MOLÍ (15K, 650+)

6:00 y empezamos a correr. Entre nuestras risas y los ánimos de la gente que está viendo el inicio de carrera, no nos damos cuenta que estamos al final del pelotón. Pero final de verdad. Detrás de nosotros no hay nadie más, jaja. Este primer tramo de carrera es favorable. Hay unos 2 kilómetros de asfalto-camino antes de encarar la primera subida de la carrera, Sierra Cortina. Vamos hablando tranquilamente, alguno para a evacuar líquidos (total, nadie nos va a adelantar, jajaja). Encontramos en este tramo a Javi Bernabeu, compañero de Biar con el que hemos compartido otros viajes y carreras (La Sagra o Ultra Trail Bosques del Sur). Comentamos lo que nos espera al tiempo que llegamos al inicio de la senda, donde hay formado un poco de tapón. Empezamos la subida a Sierra Cortina en fila india, no se puede adelantar pero tampoco ere nuestra intención.

Poco a poco vamos avanzando hasta llegar a la cresta, donde sí que se puede rodar algo más cómodo y rápido en una zona no demasiado técnica, lo que viene bien para ir restando kilómetros.

Acabamos el descenso de Sierra Cortina y comenzamos la zona de transición hasta el avituallamiento de la Font del Molí. Zona bonita con alguna subida más empinada pero que se hace bastante cómoda y que acaba en una bajada por senda rota donde se puede correr bien y que desemboca prácticamente a los pies del Puig Campana.

Llegamos al avituallamiento en poco más de 2 horas, justo en la referencia de tiempos que habíamos marcado antes de comenzar la carrera.

FONT DEL MOLÍ-COLL DE POUET (6’5K [21’5K], 1030+ [1680+])

Visto en frío y sobre el mapa, aquí están los 4 kilómetros más duros de la carrera (si solamente fuera esto la carrera), ya que desde el avituallamiento hasta el vértice geodésico del Puig Campana, tenemos un kilómetro vertical en poco menos de esos 4 kilómetros. Bien sea por estar cerca de la salida o porque lo conocemos mucho y entrenamos casi todas las semanas algún día en él, lo subimos a un ritmo bueno, tardando poco más de lo que en un entrenamiento tranquilo solemos hacer.

Siempre es un placer poder subir el Puig, y si es en carrera, todavía se disfruta más. Cuando los corredores que no lo conocen suspiran en sus rampas y parece que ya has llegado, y te dicen si queda mucho y piensas: “el primer día que lo subí yo, me pasó justo lo mismo”.

Vamos subiendo, llegamos al collado y ya estamos prácticamente en la cima, aunque todavía quedan unos 100+ hasta llegar a ella. El día es espectacular, sin una sola nube y el paisaje desde arriba es precioso. Se ve Aitana, Alicante y el Peñón de Ifach. Foto de rigor con Adri y con Rai y empezamos la bajada.

Cima Puig Campana (con Adri y Rai)

Cima Puig Campana (con Adri y Rai)

La primera parte de la bajada es la más técnica. Es menos de un kilómetro hasta el collado que enlaza con la senda más marcada que nos dirigirá hacia el Coll de Pouet. Es esta parte la que más se disfruta del Puig, por conocerla de sobra y saber que se puede correr bien aunque sea una senda estrecha y en algún momento comprometida. Adri y yo empezamos a bajar y a adelantar a bastantes corredores. Vamos pasando a gente que va más despacio, así como a algún senderista que sube por esa parte hacia arriba y nos anima. Rai, sin protestar, viene detrás de nosotros sin perder mucha distancia. En los últimos metros del descenso, la senda de piedras se convierte en una pista más ancha donde se puede rodar rápido sin problema y que acaba justo en el avituallamiento. Otras 2 horas de carrera desde el ultimo avituallamiento y poco más de 4 en total.

Hasta aquí, mentalmente ha sido un “paseo”, ya que este recorrido es uno de los habituales nuestros cuando entrenamos, con lo que eso ayuda en una carrera de este tipo. Ya quedan menos de 100 kilómetros para meta, pero eso no se piensa.

COLL DE POUET-PAS DEL COMPTADOR/CASES D’ISIDOR (11K [32’5K], 660+ [2340+])

Encaramos ya el tercer tramo de la prueba. La tercera parte que hemos marcado en nuestro recorrido mental. Comenzamos subiendo dirección Polop por una senda donde las vistas son espectaculares. Ahí seguimos los 3, a un ritmo cómodo y disfrutando del recorrido. El sol, aunque finales de noviembre, se hace de notar durante la primera parte de la subida, ya que no hay sombra alguna y el calor hace acto de presencia. Llegamos arriba y comenzamos a bajar por sendas estrechas pero abiertas, donde se puede correr sin problema añadiendo kilómetros a las piernas.

Llegamos a la zona del kilómetro 30, con la subida dura del Pas del Comptador. Aquí, mirada al suelo y pasito a pasito ayudándonos de los bastones, vamos subiendo por una senda estrecha que se hace dura, pero más duro es el tramo de asfalto-pista hasta coronar. No tenemos pájara ni crisis grande, pero este tramo se hace duro y notamos el primer momento de bajón, el del kilómetro 30 (que suele venir en todas las carreras).

Una vez llegados arriba, comenzamos el descenso hasta el avituallamiento por una pista ancha y algo irregular, pero por la que podemos trotar son demasiada complicación y sin prestar mucha atención a los pues, lo que ayuda a descansar un poco la mente y no estar tan pendiente y ten concentrado como en otras bajadas.

Llegada al avituallamiento y un poco de descanso para comer algo y llenar agua. En esta carrera no tenemos prisa, así que un minuto arriba o abajo de descanso en el puesto, tampoco nos viene mal con los kilómetros que todavía quedan por delante.

PAS DEL COMPTADOR-BENIMANTELL (7K [39’5K], 340+ [2680+])

Este tramo es donde se separan las dos carreras. Pero saliendo del avituallamiento todavía continuamos los 3 juntos. Un tramo relativamente corto, con una primera parte de subida donde vamos a un ritmo constante, con un buen ritmo. Al ir todavía las dos carreras compartiendo recorrido, sin bastantes los corredores que vamos juntos en esta parte. Vamos quitando metros y llegamos a la parte de arriba y empezamos a bajar hacia el primer avituallamiento grande, donde hay comida y es punto de control de paso de la carrera.

A poco más de 1 kilómetro del avituallamiento es donde se separan las dos carreras. Aquí nos despedimos de Adri deseándole suerte, que con la de 80, sigue recto hacia Benifato, y nosotros, con la de 120, nos vamos hacia la derecha para encarar ya casi la entrada a Benifallim, donde llegamos con algo menos de 7 horas y media.

Avit. Benimantell

Avit. Benimantell

Allí, un poco de ensalada de pasta y Coca-Cola para recuperar, sentados tranquilamente en una silla. Hacemos un par de llamadas para decir que estamos bien y por dónde vamos, Rai “roba” una cerveza a la que le pega dos tragos y seguimos, jeje.

BENIMANTELL-BCO. CANAL (7’5K [47K], 360+ [3040+])

Ahora ya nos hemos quedado Rai y yo solos ante la carrera larga. Vamos por una zona que tiene un poco de todo: pista, senda, algún tramo de asfalto…, aunque esta transición es de las que se nos hizo largas y parecía que el siguiente avituallamiento nunca iba a llegar.

Vamos “rodeando” parte del Embalse de Guadalest. La verdad que las vistas en determinados momentos son muy bonitas. Sitios por los que si no es en carrera, no pasaríamos por ellos. Vamos avanzando poco a poco, entre conversación y conversación, sabiendo que ya llevamos más de una maratón en las piernas.

Este tramo no aporta mucho más que quitarnos estos kilómetros de encima y encarar otra parte dura de la carrera. Así que en poco más de hora y algo, llegamos al avituallamiento. Allí, un poco de Coca-Cola, rellenar agua (necesario con el tramo que nos venía a continuación), unas gominolas, un gel, vaciar nuestros “depósitos y a continuar con más kilómetros en busca del ecuador de la carrera.

BCO. CANAL-BCO. MONESILLO/COMPTADOR (12’5K [59’5], 1190+ [4230+])

Iniciamos aquí uno de los tramos más duros de la carrera, junto con la subida y el cresteo de Aitana (ya que nos pilló con la noche cerrada y algo de niebla arriba).

Como hemos comentado, tal vez la subida al Puig Campana sean los kilómetros más duros de la carrera, pero este tramo, se nos hizo muy largo y duro. Casi 13 kilómetros, muchos de ellos en subida sin descanso. Íbamos a un ritmo bueno, avanzando y de vez en cuando adelantando a algún que otro corredor. En este punto, la carrera ya está decidida en cuanto a ritmos se refiere, y desde aquí casi hasta meta, las mochilas y caras que ves siempre son las mismas. Vamos haciendo un poco la goma con varios corredores. Unas veces vamos delante nosotros y otras ellos, cuando no vamos todos juntos en grupo y comentando un poco la carrera.

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Vistas del Embalse de Guadalest (y el Mediterráneo al fondo)

La primera parte del tramo, todo en subida, es larga. Eso sí, con unas vistas espectaculares. Pasando por una gran cueva y teniendo paredes enormes sobre nuestras cabezas. Lugares que parecen sacados de otra parte, que no parece que estemos en la provincia de Alicante y a pocos kilómetros del mar.

Rai conoce el recorrido porque hace 2 semanas lo estuvo entrenando con varios compañeros, por lo que va marcando el ritmo y sabe lo que falta, aunque como buen corredor de ultras, nunca me dirá lo malo que está por venir. Nunca saldrá una palabra de su boca para decir algo negativo sobre el recorrido y que pueda afectar a mi cabeza.

Poco a poco vamos finalizando la primera subida y empezamos el cresteo. Con vistas espectaculares y un pozo de nieve de los de antes, enorme y muy bien conservado.

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Caminando por la cresta vamos viendo casi atardecer. Vemos como el sol empieza a esconderse y se nota en la temperatura, que desciende poco a poco.

Después de la cresta, bajada por un pedregal, disfrutando del momento, antes de encarar la segunda subida de las tres que tiene este tramo. Comenzamos a subir y se notan los kilómetros en las piernas. Paramos un momento a contemplar las vistas y aprovechamos para comer algo, que la pájara/bajón del kilómetro 50 (que me acompaña en casi todas los ultras) empieza a hacer acto de presencia. Llevamos ya casi 2 horas desde el último avituallamiento y todavía nos quedan varios kilómetros hasta llegar al siguiente.

Encaramos la última subida con algo más de energía, sabiendo que después tenemos una zona con algo de bajada hasta el avituallamiento, zona más cómoda que las subidas, pero que sigue siendo un terreno incómodo para poder correr sin pensar demasiado. No puedes desconcentrarte un momento porque un tropezón tonto, te puede dejar fuera de carrera, y ahora los reflejos no son los mismos.

DCIM103GOPRO

Poco antes del avituallamiento ponemos el frontal ya que la luz natural que hay ya no ayuda para correr. Continuamos bajando al trote por una pista ancha y por fin llegamos al avituallamiento.

Ha sido un tramo bonito pero muy duro y con él, llegamos a la mitad de la carrera. Ahora, las piernas y la mente saben que “solamente” deben ir descontando desde 60 a 0 y estaremos en meta.

BCO. MONESILLO/COMPTADOR-CONFRIDES (8’5K [68K], 260+ [4490+])

Después de repostar líquido en el avituallamiento encaramos un tramo que nos da bastante confianza y fuerza de cara al resto de carrera que todavía queda.

Sabemos que en llegar a la siguiente parada técnica tenemos mucho ganado a la carrera, y las piernas parece que se reponen y vamos trotando gran parte de los kilómetros que componen este tramo.

Es un tramo bonito, aunque lo pasamos ya de noche. Un tramo donde bajamos por una pista ancha que cada vez se va cerrando más con la vegetación y se va convirtiendo en una senda. estrecha por donde se puede correr cómodo y “rápido”.

Marcamos un trote a ritmo de “crucero” y van pasando los kilómetros. Las piernas parece que están experimentando ese “subidón” de haber pasado la mitad de carrera porque es como si lleváramos 10 kilómetros y estuvieran con muchas ganas de darlo todo y seguir corriendo sin parar.

Zancada a zancada acabamos la senda y entramos en una pista de camino-asfalto que desemboca en Confrides. Ya vemos las luces y encaramos la entrada al pueblo, directos al segundo avituallamiento donde poder comer algo caliente y recoger la bolsa de ropa que habíamos dejado en la salida. La bolsa donde tenemos las mallas largas más gordas que las que llevamos en la mochila y que nos van a hacer un gran papel, puesto que el frío empieza a apretar.

Descansamos un rato mientras comemos algo de pasta. Este tramo ha hecho que recuperemos un poco las sensaciones en las piernas y que la cabeza dejara de pensar por un momento que todavía quedan más de 50 kilómetros de carrera, y que ahora viene otra de las zonas duras de la misma.

Nos animamos mutuamente Rai y yo y nos ponemos en marcha después de rellenar los bidones de agua. Son las 20:30 del sábado y Aitana nos espera.

CONFRIDES-PORT DE TAGARINA (12’5K [80’5K], 820+ [5310+])

Salimos de Confrides y ya es todo para arriba. Tenemos por delante bastantes kilómetros de subida. Vamos hablando de todo un poco y la primera parte de la ascensión, además de ser por pista donde se puede caminar bien, se hace más amena. Quitando parte de los metros positivos que tenemos por delante.

Vamos mirando para arriba. De vez en cuando se ve algún frontal de otros corredores a lo largo de la subida. La referencia son las luces de la cima de Aitana. Parece que no se mueven, que cada metro que subimos no lo avanzamos, porque las luces no se acercan. Siguen en el mismo lugar y no da la sensación de que estemos a menos distancia de ellas.

Seguimos avanzando por una pista donde se puede andar de manera cómoda. Ya se empieza a notar el frío de la noche y hemos hecho bien en ponernos las mallas largas para afrontar la subida, ya que llegar a 1500 metros no ayuda a entrar en calor.

Rai sabe el recorrido porque ya lo hizo parecido hace 5 años, en el ultra de las Montañas Alicantinas, además del año pasado, cuando corrió los 85K de este Desafío.

Llega un momento que dejamos la pista más ancha y encaramos ya una zona de senda, que se pone más vertical, encarando ya la última parte de la subida. Esta es la parte que más me cuesta. Sigo caminando de manera constante, intentando no perder el ritmo de subida tanto con los pasos como ayudándome con los bastones. Parece que la cima está más cerca…hasta que se ponen los últimos metros de ascensión más verticales y técnicos. Sé que no es mucha distancia, pero la suficiente para poner las piernas a tope después de tantos kilómetros de subida.

Rai es el que marca el ritmo y por fin llegamos arriba. Hemos coronado Aitana. Se ha hecho muy duro, pero la “broma” no acaba aquí. Si pensaba que se había hecho dura la subida, el cresteo desde el vértice geodésico hasta el avituallamiento se me hace interminable.

Una zona de piedras donde no te puedes despistar un solo momento, ya que si lo haces, es posible que el tobillo se quede ahí arriba para siempre. Una zona donde es muy difícil hasta el caminar sin perder en algún momento el equilibro, ya que no hay un paso igual que otro, ni en distancia, ni en apoyo.

Estamos llegando al kilómetro 80 que es donde está situado el avituallamiento, y me vienen todas las dudas de la carrera justo aquí. Por pocos segundos, mi mente le da muchas vueltas a si no habría sido mejor estar en la de 80 que en la de 120, pero luego vemos que a pocos cientos de metros están las luces del avituallamiento y ese pensamiento desaparece.

Es el bajón del segundo tercio de carrera. El bajón de llevar casi 2 maratones por montaña y muchos metros de desnivel positivo en las piernas.

Y sí, por fin, el avituallamiento está frente a nosotros, aunque en esta ocasión, por el viento y el frío que allí hacía, no paramos más que un par de minutos para comer algo dulce y llenar los bidones de agua rápido.

PORT DE TAGARINA-SELLA (9’3K [89’8K], 210+ [5520+])

Lo que creíamos que iba a ser una bajada “plácida y cómoda”, donde poder correr más o menos rápido y quitándo kilómetros sin pensar, se convirtió en una bajada incómoda. Muy incómoda.

Una pista ancha pero muy rota, con piedras que no dejaban si quiera casi andar con facilidad y en la que cada apoyo, después de más de 80 kilómetros, era casi una puñalada en la planta de los pies.

Intentábamos trotar en las zonas con menos piedras, pero eran muy pocos metros. Enseguida volvía a aparecer ese terreno “pestoso” donde es complicado avanzar y mentalmente te deja tocado, ya que ves que en otras condiciones de esa misma pista, podrías correr sin problema, dejando atrás los kilómetros de manera mucho más rápida.

Pero claro, la gracia de este tramo no acaba en esta pista rota, incómoda para correr. La gracia de este tramo está en el descenso técnico y largo por senda hasta Sella.

Llegamos al punto que todos hablan. Esa bajada hasta Sella. Esa bajada que en el último día y medio todo el mundo comentaba que era muy técnica (y algunos hasta decían que peligrosa). Después del tramo que hemos pasado, hasta casi me alegré de que llegara ya y pudiéramos centrarnos en algo para no pensar en nada más que poner un pie detrás de otro y bajar lo más deprisa posible hasta el avituallamiento.

En el inicio de la bajada, para ir más seguro, guardo los bastones en la mochila (el único momento de la carrera que no los llevé en la mano). Empezamos el descenso. Sella se ve muy abajo y muy vertical. La verdad que la bajada es algo complicada, pero se acentúa esa complicación al llevar ya casi 90 kilómetros en las piernas, no tener la misma coordinación y reflejos que al principio de la carrera y sobre todo, que es noche cerrada y estamos bajando con frontal, con lo que eso conlleva también.

Poco a poco vamos avanzando y hasta casi disfrutando. Muy concentrados en poner los pies de manera correcta y quitar metros con seguirdad. Es una bajada que no da margen de error. Si se te va un poco un pie, puedes acabar bastante magullado y dolorido.

Con tranquilidad, Sella cada vez se ve más cerca y la bajada deja de tener esa pendiente tan pronunciada, dando paso a una zona más cómoda donde ya no es tan complicado ir descendiendo. Hemos acabado la bajada y Rai y yo seguimos enteros de tobillos y cada vez más fuertes de cabeza.

Sabíamos que llegando a Sella el 90% de la carrera estaba hecho, puesto que la última parte (la subida a Orxeta) la conocemos y no nos debía dar ningún problema.

Dicho y hecho. Entre comentarios sobre lo duro que se nos ha hecho el tramo de la subida a Aitana y la bajada entera hasta Sella, entramos dentro del casco urbano y llegamos a la zona de avituallamiento, donde paramos unos minutos a comer algo caliente y beber algo de caldo (el caldo Aneto, que es lo más reponedor que puede haber en un ultra durante la noche cerrada).

Una vez repuestos de comida y bebida y habiendo descansado un poco sentados en una silla, retomamos la carrera con las piernas justitas pero la mente a tope.

SELLA-COLL DE SACAREST (11’2K [101K], 590+ [6110+])

Este tramo, desde Sella hasta el siguiente avituallamiento, se hizo muy pesado. Se hizo pesado porque parecía que íbamos a subir a algún pico y crestear (por el perfil del mapa de carrera), pero Rai no se acordaba de hacer nada así en la edición del año pasado, por lo que estuvimos bastante tiempo algo desorientados.

Todo el tramo fue por una pista ancha, nada incómoda de caminar. Prácticamente todo el tiempo subiendo, con mayor o menor pendiente, pero sumando metros positivos a las piernas.

En este momento íbamos prácticamente juntos con otros 3 corredores. Una pareja y un corredor solo, y nosotros. Pero no llegamos a intercambiar palabra en ningún momento. Una de las razones es que uno de ellos era extranjero y no entendía nada de español, y con más de 18 horas en las piernas y la cabeza, tampoco estábamos nosotros para ponernos a dar una disertación en inglés, jajajaja.

Seguíamos por la pista que picaba hacia arriba, aunque en la parte contraria parecía que veíamos frontales y la luz de lo que podía ser el avituallamiento. Íbamos subiendo poco a poco hasta que en un momento, giramos a la derecha y fuimos caminando por una zona más llana, rodeada de árboles, que nos llevó a un leve descenso, donde por fin apareció el avituallamiento.

Y este avituallamiento significaba que nos quedaban menos de 20 kilómetros para llegar a meta. 20 kilómetros que conocíamos del año anterior, ya que eran casi los mismos que tuvimos tanto en la carrera de 40K que hice junto a Tony y Vicen, como en la de 85K que hizo Rai.

COLL DE SACAREST-CTRA. ORXETA (7’6K [108’6K], 200+ [6310+])

Salimos del avituallmiento trotando por una senda estrecha que en algunos momentos pica hacia arriba. Es una zona donde podemos correr con cierta comodidad, ya que es un terreno bastante favorable hasta que llegamos a la pequeña zona de subida, que con estos kilómetros en las piernas nos parece mucho más de lo que es en realidad. Hacemos esta subida y ahora tenemos una bajada por senda no demasiado técnica pero a la que hay que prestar atención, ya que tiene varios tramos de zig-zag donde es mejor no coger demasiada velocidad para no tener problemas en los giros, y también, para no castigar en exceso los cuádriceps, que ya llevan bastante castigo desde que tomamos la salida en Finestrat.

Este tramo, que se suponía un simple trámite antes de llegar al último punto de control, es el tramo que mentalmente se nos hace más complicado. Llevamos ya casi 24 horas de carrera y el sueño llega de golpe. Así, sin avisar. Rai prácticamente se queda dormido mientras vamos andando, apoyándose en algún momento en mi hombro, y a mí también me cuesta mantener los ojos abiertos entre paso y paso.

Decidimos parar un par de minutos, sentados en el borde del camino, para ver si descansando un momento se nos pasa. Le ofrezco a Rai un gel de cafeína a ver si hay suerte y se espabila, porque es el momento que lo veo peor. Físicamente estamos muy bien, estamos bastante enteros de piernas, pero los ojos se nos cierran drásticamente.

Estamos a poco más de 1 kilómetro para el avituallamiento y nos parece una eternidad. Casi no conseguimos avanzar. Incluso nos planteamos el parar 10 minutos y echar una cabezada para recuperar, pero parece que las ganas de llegar a meta pueden más, y las ganas de llegar al avituallamiento y tomar algo con cafeína nos dan un puntito extra para no cerrar los dos ojos a la vez, y por lo menos seguir caminando, aunque casi como sonámbulos.

En el avituallamiento no les queda café. Rai se toma un chocolate caliente y yo un par de vasos de cocacola, además de un gel de cafeína. Necesitamos espabilarnos urgentemente. Además, nos abrigamos algo más con una camiseta térmica. Son poco más de las 6 de la mañana y el cuerpo ya está muy justito, por lo que los cambios de temperatura los acusa mucho más.

Ahora sí, retomamos la marcha y ya vemos la meta mucho más cerca.

CTRA. ORXETA-META (9’2K [117’8K], 620+ [6930+])

Desde el avituallamiento a meta es un tramo que ya hicimos el año pasado. Ambos sabemos que en cuanto coronemos Orxeta, la carrera está hecha, ya que todo hasta la meta es descenso, salvo el momento de entrar al pueblo.

Parece que el gel de cafeína ha hecho efecto instantáneo y me pongo delante de Rai. Vemos un cartel del PR que dice que a cumbre de Orxeta hay 2.135 metros. En ese momento me dice Rai: “boludo, eso en 50 minutos lo tenemos, y luego ya es todo bajada”.

Son las 7:00 y comenzamos la subida. Voy delante casi sin mirar atrás. Paso a paso y con un ritmo bastante bueno. Se nota que estamos bien de fuerzas y piernas porque pasamos a 3-4 corredores (en ese momento, de corredores tenemos ya poco, más bien caminantes, jajajaja) durante el primer tramo de la subida. Me da la sensación de que voy subiendo más rápido incluso que el año anterior cuando en ese tramo llevaba solamente 30 kilómetros en las piernas.

Apagamos el frontal a mitad de subida, está a punto de amanecer y salir el sol, y se ve perfectamente ya sin la luz del frontal. Sigo marcando el ritmo y Rai va justo detrás mío. Ninguno dice nada mientras vamos subiendo. Solamente se oye la respiración y los pasos de cada uno. Ya estamos casi arriba. Adelantamos a otro corredor justo llegando al vértice geodésico de Orxeta y miro el reloj; son las 7:48 de la mañana. Le digo a Rai que tenía razón, que hemos subido en menos de 50 minutos.

Y ya desde aquí se ve Finestrat. Desde aquí nos queda una bajada donde se puede correr mucho y así hacemos. Empezamos a correr, pero esta vez, correr de verdad, alargando la zancada y disfrutando de los metros de bajada que tenemos por delante. En poco más de 10 minutos llevamos la mitad de la bajada, con parada técnica para hacer una foto del amanecer. Es espectacular ver el mar y el sol mientras vas corriendo. Es una sensación única.

Amanecer sobre Orxeta

Amanecer sobre Orxeta

Seguimos corriendo cuesta abajo, con fuerza y con muchas ganas. Yo no me la veo, pero sé que mi sonrisa de saber que la meta está cerca es enorme. Acabamos la bajada y todavía trotamos en el tramo intermedio que hay desde que termina ésta hasta que llegamos al asfalto que hay después del cauce del río.

Subimos ese asfalto. Cruzamos la carretera de Finestrat y entramos en el pueblo. Este año no se sube directo desde la carretera. Este año entramos por el pueblo callejeando, disfrutando de cada metro antes de la meta y de lo que hemos conseguido. Por fin, encaramos el tramo final hacia la llegada, cuesta abajo, trotando.

Meta (120K, 7000+)

Meta (120K, 7000+)

Allí está Dani, compañero nuestro del Trail Villena, que nos graba la llegada y nos da ánimos. Vamos trotando y cruzamos el arco de meta bajo los aplausos de las personas que allí estaban. Conocidos y amigos.

Vídeo de la llegada

Después de más de un día de carrera. Después de 26 horas y media. Después de 120 kilómetros y 7000 metros de desnivel positivo. Después de recorrer gran parte del interior de la provincia de Alicante subiendo cimas míticas como Aitana y el Puig Campana. Después de mucho esfuerzo durante la carrera y de ir desde la salida a meta con mi amigo, compañero y “primo” Rai, hemos llegado a META.

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Esa sonrisa tonta, mezcla de cansancio, satisfacción personal, alegría, felicidad…esa sensación que no se puede contar con palabras…

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Y desde aquí, dar la enhorabuena a mis compañeros que acabaron la carrera de 40K; a los otros tres “locos” que se embarcaron en el Desafío de los 80K: José Giménez, Pedro Luna y a mi gran amigo y compañero Adrián (terminaron los 3 juntos después de 16 horas de carrera); y cómo no, a mi “primo” Raimundo Nus. Qué gran compañero de viaje y de aventuras. Qué gran corredor. Qué gran honor ha sido para mí poder compartir esta experiencia de principio a fin a su lado. Simplemente espectacular.

Captura de pantalla 2015-12-04 a las 2.13.33

Y por último, a todos los amigos y compañeros que en algún momento estuvieron pendientes de nuestro progreso y se preocuparon cuando vieron que mi chip no funcionaba correctamente y ponía que había abandonado, jajaja.

A mi padres y mi hermana.

A Sandra.

Y después de esta carrera, ya podemos dar por finalizado el año 2015.

A preparar con ganas los retos de 2016.

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