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125 kilómetros para un sueño

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Esta crónica igual no es la mejor, o la más larga, seguramente no será la que más pueda emocionar a la gente cuando la lea, pero sinceramente, creo que esta carrera es la mejor que he hecho en este 2014, y eso que esta temporada han salido buenas carreras y magnificas posiciones en algunos momentos del año.

La ilusión de (casi) todo corredor de ultras es poder estar en la salida de la mítica prueba del Ultra Trail del Mont Blanc (168 kilómetros y 9800 metros de desnivel positivo). Para poder estar en esa salida es necesario entrar en sorteo para uno de los dorsales que están disponibles, pero antes de eso, es obligatorio poseer los puntos que la organización exige y que se deben conseguir en diferentes carreras. Y aquí es donde de verdad “empieza” la carrera de este pasado fin de semana en Cazorla.

Para la última parte de la temporada me faltaba una carrera que otorgará 3 puntos UTMB, así que echando un vistazo al calendario, me decidí a correr la primera edición del Ultra Trail Bosques del Sur. Una prueba de 125 kilómetros y 4000 metros de desnivel positivo que tenía su salida y llegada en Cazorla y discurría en su totalidad por el Parque Natural de la Sierra de Cazorla, Segura y las Villas.

La salida tenía lugar a las 9 de la mañana del sábado 27 de septiembre. Ahí comenzaba una aventura que iba a durar 19 horas y 31 minutos.

Rober Martinez Menor

Justo antes de la salida con Juanma, Javi Bernabeu y los compañeros del CXM Valencia (Marcel y Javi)

La estrategia de carrera esta vez, todavía era más clara: acabar sí o sí (nos daban de limite 29 horas) y conseguir esos 3 ansiados puntos.

Decido salir muy tranquilo al final del grupo. Los primeros kilómetros discurren por Cazorla, remontando el río para afrontar la primera subida de unos 10 kilómetros y 1000 metros positivos. Es momento de ir encontrando el ritmo y así hago. Voy subiendo cómodo. Sin que me adelante mucha gente y pasando a varias personas. Poco a poco van pasado los kilómetros y coronamos el pico. Llego con fuerzas arriba. Mucho viento y algo de frío pero es momento de correr en la bajada. Es una senda estrecha, no demasiado técnica pero si corres se puede adelantar a gente que va con más “cuidado”. Voy pasando corredores y ya estamos casi en el primer avituallamiento, en el Parador Nacional de Cazorla, kilómetro casi 17. El tiempo es justo el que tenía como referencia para bajar de 20 horas, que es el tiempo objetivo de la carrera.

Comemos algo y seguimos por una pista bajando. Aquí se puede correr por lo que decido ir descontando kilómetros rápido y sigo adelantando a algún corredor. Ya vamos camino del segundo avituallamiento que esta sobre el kilómetro 33. Vamos ya subiendo por una pista. Es una subida larga y tendida con algún descansillo que permite trotar. Así será hasta el avituallamiento del kilómetro 49.

El cielo esta toda la mañana amenazante y sobre el kilómetro 42-43 empieza a llover. La llegada al avituallamiento se hace larga. Es un sube y baja por una pista muy ancha incomodo para correr.

Es en este punto donde encuentro y conozco al que será mi compañero de fatigas hasta el kilómetro 120. Javier Blázquez, un chico de Toledo que hace varios años corrió UTMB en 38 horas y Transgrancanaria en 19. Muy agradable, entablamos conversación y vamos trotando. Vamos por un valle camino del kilómetro 63, donde tenemos el punto de cambio de ropa, que nos vendrá muy bien con el agua que está cayendo y el frío y viento que hace. Van pasando los kilómetros y cada vez estamos más mojados. Por fin se ve el refugio.

A la entrada del avituallamiento hay control de material obligatorio. Me piden el frontal y las mallas largas y se las enseño. Paso dentro y a comer algo y cambiarse que la ropa está muy mojada y va a venir bien poner ropa seca. Pasamos unos 40’ entre el cambio de ropa y reponer unas pocas fuerzas y seguimos. Hemos llegado en 8 horas 40 minutos, así que las previsiones para bajar de 20 horas siguen intactas.

Iniciamos ahora la parte “más cómoda” de la carrera, hasta el kilómetro 81 (próximo avituallamiento). Es una zona que empieza con unos 7-8 kilómetros de bajada rápida por senda estrecha, muy bonita, entre árboles. Se puede correr mucho por lo que decidimos lanzarnos rápido hacia abajo. En el descenso adelantamos a unos 4-5 corredores. El descenso termina en una pista ancha, que pica para abajo y por la que se puede correr muy cómodos a 5’ o 5’15”/km. Van pasando los kilómetros y seguimos pillando a algunos corredores. Este tramo es el que más rápido pasa y llegamos al avituallamiento del kilómetro 81. Toca encender frontales y seguir.

El siguiente tramo, hasta el próximo control, es un falso llano que pica hacia arriba, muy incómodo de correr y por medio del bosque, sin una senda demasiado clara a veces que nos obliga a poner toda nuestra atención en no perder de vista las balizas que señalizan el recorrido. Pasan los kilómetros poco a poco y cada vez estamos más cerca del control, situado en el kilómetro 92. Es el primer sitio desde que hemos salido de Cazorla en el que consigo tener cobertura y puedo hacer unas llamadas para dejar a la gente tranquila, ya que llevamos 13 horas de carrera y todavía no había podido dar señales de vida. Comemos algo. Bebemos un poco de caldo y nos preparamos para afrontar la parte más complicada de la carrera.

Los últimos 33 kilómetros, con los primeros 11 subiendo hacia arriba por una pista interminable, empiezan a ser duros. El primer tramo de esa subida es por una senda con mucha pendiente, algún tramo corto que casi te hace poner las manos en el suelo para seguir subiendo. Una vez termina la senda, ya entramos en la pista que no deja de subir hasta pasado el kilómetro 102. Nuestro ritmo es bueno, hemos adelantado a otro par de corredores, pero a mitad de subida me noto algo vacío, así que le digo a Javier que tengo que parar un momento a comer algo y tomar un gel (creo que fue la mejor decisión de la carrera).

Un poco de pastel de chocolate y un gel con cafeína. Esa combinación parece que me da la vida y a los 3 minutos estoy como nuevo y seguimos con nuestro ritmo constante hacia arriba. Los kilómetros pasan despacio, pero cada vez estamos más cerca de meta, y justo en un momento, casi sin quererlo, vemos el cartel del kilómetro 100. Ahora “sólo” nos quedan 25, pero parece que ya no es nada.

Acabamos la subida por la pista en el kilómetro 104 y empezamos el descenso hasta el avituallamiento, situado en el 108. Llegamos y pregunto en qué posición estamos. Nos dicen que somos el 47 y 48. Es una posición muy buena dado las circunstancias que hemos tenido en algunos momentos de carrera. En ese momento llevamos algo más de 16 horas y medida de carrera y por delante solamente nos quedan 17 kilómetros (aunque todavía no sabíamos lo duros que se nos iban a hacer).

Hemos comido algo. Hemos bebido un poco de coca-cola y seguimos con nuestra marcha. Los primeros kilómetros después del avituallamiento discurren por una senda estrecha, con mucha rama suelta y después un falso llano hacia abajo con muchas piedras sueltas y algún salto que hace complicado el llevar un ritmo constante y cómodo.

Nos quedan 3 subidas más o menos “importantes”. La primera es cómoda, se hace corta y la bajada no es demasiado técnica, aunque desde la salida, es el tramo más complicado que hemos tenido que afrontar. Esa bajada nos llevará hasta el pie de la penúltima subida, en el kilómetro 116. Una subida interminable, muy pronunciada, en zigzag, que todavía es más dura después de todos los kilómetros y horas que llevamos en las piernas.

Pensábamos que la subida iba a ser lo más duro que nos quedaba en la carrera, pero no. La bajada fue muy complicada. Muy técnica. De noche. Con más de 18 horas en las piernas. Casi 120 kilómetros. Javi veo que empieza a sufrir en la bajada y me dice que si yo voy mejor que vaya para delante, y le digo que en esta le espero, que no hay problema.

Son 3 kilómetros interminables. Muy complicados. Con pasos estrechos. Muchos saltos. Mucha roca grande, piedras sueltas y complicado de apoyar bien los pies para ir seguro en cada paso. Siempre he creído que para afrontar esas bajadas la confianza es primordial, así que prefiero dejarme llevar un poco más rápido y esperar a Javi al final. Justo cuando acaba la zona más técnica de la carrera y se ve Cazorla ya a tiro de piedra, pasamos el cartel del kilómetro 120. Sólo quedan 5. Media hora para conseguir llegar a meta en menos de 20 horas.

Es en este momento cuando me despego de Javi. Después de tomar una pista de asfalto que creíamos que era el último descenso hasta Cazorla, él ya va cansado y la última subida ya la hago solo. Me veo “fuerte de piernas” (igual era solo mi cabeza que lo creía, jajaja) y decido apretar todo lo que pueda en los menos de 4 kilómetros que quedan entre subida y bajada. Las luces del pueblo casi se pueden tocar.

Termino esa subida y empieza un descenso por senda estrecha, no muy técnica pero sí algo complicada. Mucho giro. Mucha gravilla pero las piernas están respondiendo y puedo correr bien. En las zonas llanas de esa bajada quiero apretar todo lo que pueda. Voy mirando el reloj. Bajar de 20 horas está casi hecho. Los kilómetros no pasan aunque ya estamos pegados al cauce del río, ese río que remontábamos esta mañana para salir de Cazorla y que ahora lo descendemos. La meta ya está muy cerca. Salto, subir el puente, giro, pasar las piedras (resbalarse en una de ellas y caer de pie al río para mojarse entero antes de meta, jeje) y así varias veces hasta que por fin salimos al asfalto. quedan 400 metros.

Es la recta final. Se ven las banderas de publicidad. Se ve la luz de la meta…y ahí está. Bajo las escaleras que entran a las ruinas de Santa María y ¡por fin!, ¡META!

Cruzo y me colocan la medalla. Es un momento de emoción máxima. El sueño que había empezado 19 horas y 31 minutos se ha hecho realidad. Ha costado mucho pero se ha conseguido.

Rober Martinez Menor

Finisher UTBS 2014 (19:31)

Ha sido la carrera más seria que recuerdo. La carrera que mejor he planteado, que mejor he corrido y (casi) que mejor me he encontrado durante todo el recorrido. Las sensaciones son realmente buenas y la sonrisa creo que me va a durar mucho, mucho tiempo.

Al final, entro en la  en un tiempo de 19 horas 31 minutos y 31 segundos. Objetivo de bajar de 20 horas conseguido.

Desde aquí quiero agradecer a toda la gente que me estuvo apoyando durante la carrera (aunque no pudiera ver los ánimos hasta llegar a meta porque no tenía cobertura), a los que han creído en que sí podía hacerlo. A Sandra por aguantar todo lo que tiene que aguantar cuando salgo a entrenar o voy a competir. A mi familia por estar pendiente en todo momento de cómo me iba. A Vicente porque sé que su ayuda y sus entrenamientos están dando frutos y cada vez me encuentro mejor, y también, a todos los compañeros del Club Trail Villena por estar pendientes de mi evolución y por sus mensajes de ánimo y felicitación.

Rober Martinez Menor

¡Cómo costó conseguir el chaleco!

Una vez más, ¡gracias a todos!

P.D.: Ahora sólo queda esperar que el sorteo del UTMB 2015 nos depare una alegría, si no, volveremos con ilusión a intentarlo en 2016.

125K y 4000+

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